Hace una semana, me despertaba con la noticia de que un juez federal de Estados Unidos había paralizado la financiación pública de las investigaciones con células madre en el país. El tribunal, dio la razón a un grupo de investigadores que en junio demandaron a los Institutos Nacionales de Salud, una división del Departamento de Salud de EEUU, por haber autorizado el uso de 13 líneas de células madre producidas por científicos en Boston y Nueva York.
La demanda, venía de grupos ultraconservadores que se oponían al uso de embriones humanos “inútiles” e instigados por grupos afines al ex presidente Bush. La verdad es que esta noticia ha pasado desapercibida, por un lado porque a la derecha le interesa, por otro lado porque a la izquierda le viene bien dar carpetazo a ese gasto en investigación.
Al hilo de esto, no se me quita de la cabeza la idea personal de que la izquierda, como idea, se encuentra en la cúspide de la Pirámide de Maslow. Me explico. En estos momentos de crisis mundial, donde la supervivencia, el dinero necesario para comer, es la primera de las necesidades, se olvida y se ningunea el resto de los caminos hacia el bienestar.
Y esto, pasa en los Ayuntamientos, en las Comunidades y en los Gobiernos, cuyas prioridades son el abandono de las políticas de izquierdas, de reparto de la riqueza que además suman pronto unos millones de euros que pronto alcanzan las cifras exigidas desde el exterior.
Igual nos estamos equivocando, igual Maslow se equivocaba.