Mañana hay huelga general, la primera en seis años a un Gobierno de Zapatero y podría decirse que el ambiente que la rodea es absolutamente paradójico.
Por un lado el Gobierno, teórico objeto de la crítica sindical, no desea que la huelga sea un fracaso absoluto, ya que el desprestigio sindical sería tal, que la izquierda en su conjunto quedaría dañada y por el otro, los convocantes no desean hacer un daño excesivo a un Gobierno que ha demostrado, más que de sobra, su posicionamiento ideológico.
Contra todo este follón de conciencias, la derecha, tanto mediática como política, no tiene manos para golpear. Por un lado, atacando sin piedad a los sindicatos, en un ejercicio ideológico básico de manual, de primera magnitud, tachándolos de inútiles, vagos, paniaguados y ventajistas, y por otro al Gobierno, porque sí.
Mañana, seas quien seas, pienses lo que pienses, y votes a quien votes deberías ir a la huelga. Porque la reforma laboral del Gobierno es dura, muy dura, durísima y contra esas medidas de tal calado, hay que protestar y la protesta no puede ser un fracaso. La sociedad en su conjunto no puede dar la patética imagen de indolencia que dio el colectivo de funcionarios en su huelga de antes del verano.
Hay que decir no a la política económica de derechas, a escala regional, a escala nacional y a escala europea. Hay que decir NO, LA POLÍTICA ULTRACAPITALISTA NO ES EL CAMINO, y NO, LA CULPA DE TODO NO LA TIENEN LOS TRABAJADORES.
Y pedir al Gobierno que vuelva al camino, que “le cueste lo que le cueste” sea más duro con los que más tienen y levanten el pie que han puesto sobre el tubo que une al proletariado a su botella de oxígeno, y cuanto más se lo pidamos más clara va a quedar nuestra indignación y nuestra protesta.
Paralicemos al país, y demostrémosle a la derecha que el movimiento obrero continúa unido contra las agresiones externas, vengan de donde vengan y demostrémosle al Gobierno que no se le permite ni un solo desliz en lo que a los derechos de los trabajadores se refiere, aunque cuente con nuestro apoyo y sea el Gobierno más a la izquierda que en nuestra vida tendremos.