Dentro del populismo exacerbado que siempre ha gastado Esperanza Aguirre, se presenta frente a los madrileños estos días con un discurso propio, lejano de las políticas pseudoeconómicas de recuperación que Rajoy intenta balbucear desde Moncloa, en los casos más extremos hasta antagónico.
Pero además de populismo, la Presidenta busca ocupar su espacio en el trono de la derecha ortodoxa. Declaraciones de principios que no buscan más que convertirla en el referente del conservadurismo español.
Mientras que el PSOE anda perdido en su refundación, en busca de su nuevo Secretario General (va doble contra sencillo a que tendrá barba porque la tormenta nos hace ser conservadores) la única oposición a las medidas de Rajoy la hace la propia extrema derecha, que se siente defraudada por la subida del IRPF tan fuera de su dogma, tanto desde la Puerta del Sol como desde los canales marginales de televisión digital.
Y bien sea porque Tomás Gómez, su presunto opositor, sigue con su mal de no aparecer en los medios, ya no sé si víctima de un complot o haciéndose el harakiri político, o bien sea porque Madrid está enderechadamente adormilado, no escucho a nadie decir que proponer una bajada del IRPF en la Comunidad es obsceno, a la par que una tomadura de pelo a los madrileños.
Madrileños que tienen desmantelándose su educación pública, madrileños que no han visto llegar las ayudas de la Ley de Dependencia, madrileños que ven que las concesiones para la construcción de los hospitales pseudopúblicos les cuesta una barbaridad, madrileños funcionarios que ven disminuidos sus derechos laborales, ellos son los que tienen que oir esta atrocidad.
Mientras todas las comunidades andan intentando minimizar su deuda, la de la Comunidad de Madrid es la tercera más alta del conjunto de España, la señora dice que le salen las cuentas. Que puede reducirla incluso recaudando menos. Grotesco.
El caso es que con estos datos, con una ampliación de Metro (la del 2003-2007) financiada a 40 años y los hospitales hipotecados con un desmesurado canon a las constructoras, aun dice que su manual político la impulsa a bajar los impuestos…
En el Gobierno, andan sin ánimo de enredar y le dan el beneplácito con la coletilla de “si le salen las cuentas” y claro que van a salir. Si minimizas el poder público, si racaneas con los servicios públicos, y o si decides devolver las transferencias deficitarias, como las de justicia, a costa de convertir la Comunidad de Madrid en un poder público hueco, sin estructura y sin capacidad, no dudo, incluso, que salgan.
Así es Esperanza la que nunca pierde, prefiere el manual y la admiración de la ultraderecha a tener una Comunidad Autónoma digna. Y lo peor es que nadie se lo dice.