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lunes, septiembre 08, 2008

¿Nucleares?

Ya que ahora a nuestro Gobierno le da por abrir melones político teóricos como inicio de temporada, quiero yo tocar éste que tiene además tientes económicos.

Parece mentira que aun en plano siglo XXI no seamos capaces de desmitificar el debate de las centrales nucleares. Si queremos hacer algo de autocrítica, es más un problema de la izquierda que de la derecha, eso de saber si las centrales nucleares nos convienen o no.

A pesar de esta última reflexión, creo que la sociedad española está muy mediatizada y en su conjunto en contra de las centrales nucleares. A esto se le suma también la gran dificultad de vencer las reticencias locales, comarcales, provinciales y autonómicas que si bien ponen pegas a la instalación de una cárcel en sus terrenos, qué no harían si se anuncia la instalación de una hipotética central nuclear.

Pero volviendo al debate inicial, al de fondo, es necesario recordar, sobre todo ahora en tiempos de crisis, que la independencia energética es vital para mantener una buena salud a largo plazo de un país. En nuestro caso, dado que no estamos en las orillas del mar Negro, y que desde mi punto de vista la instalación de molinos de viento y de cultivos de paneles solares no son más que parches contra los que los ecologistas deberían luchar con más ahínco que contra lo nuclear, la única solución viable, razonable y a largo plazo es la energía nuclear.

Pero no sólo por el bien energético y económico que produce sino por el gasto en investigación y desarrollo que lleva aparejado, eso sí que potencia y desarrolla una comarca. Lo más grave, es que si seguimos con la postura de la moratoria nuclear, que por si no se han dado cuenta, tampoco la oposición tiene agallas para poner en juego, estamos jugando en otra categoría, en una segunda división energética, donde los países que tienen el petróleo en sus manos (a modo de talento natural) y los que han apostado fuerte por la energía nuclear (porque están ahí a golpe de talonario) nos cierran el paso, a los que jugamos con baratos, ecológicos y modestos medios de creación de energía.

La producción de energía nuclear tiene una serie de ventajas y desventajas bien conocidas. Se conoce que su emisión, es mucho menos nocivo en lo qua emisiones a la atmósfera se refiere que el consumo de combustibles fósiles, que al menos por ahora es inagotable, y que se encuentra en manos de todos, sea cual sea el país que deseé explotarla. Obviamente, y sería necio negarlo que nos consta también que aún no se ha encontrado un modo inocuo de deshacerse de los residuos que produce la fisión nuclear, y que los agujeros de seguridad en las centrales deben ser exhaustivamente controlados para evitar accidentes de funestas consecuencias.

Algunos creen que este debate se encuentra apagado de manera artificial por las compañías eléctricas, y que existen grupos de poder económico no interesados en la creación de estas centrales, por estirar los beneficios que las actuales fuentes de energía ahora reparten. Puede ser, pero ¿es eso lo inteligente?.

Yo no lo creo. Personalmente, siempre he apostado que para ser un país de primera línea hay que jugar todas las cartas, y en el poker energético, los ases es la energía nuclear... no deberían dejarse en la caja.

miércoles, marzo 21, 2007

Dependencia de la ley de dependencia.

Voy a cumplir y cerrar la “trilogía” de lo silenciado por el ruido con la que me parece el mayor avance social de la historia de este país. A fe que las mis manos echan chispas por escribir sobre la manifestación “del fantasma de Pamplona” o sobre los cuatro años ininterrumpidos de la barbarie en Irak, pero no quiero ser cómplice del ninguneo al que se está sometiendo a la más provechosa ley que este Gobierno ha promulgado.

Cada día morimos más tarde, esto es un hecho. Las esperanzas de vida tanto de hombres como de mujeres en el mundo desarrollado van aumentando más rápido que la capacidad de la ciencia para arreglar los males de la edad avanzada. Estos males al que todos les ponemos nombres, (de científicos foráneos en la mayor parte de los casos: Alzheimer, Parkinson...) no ayudan a un envejecimiento dulce. Es éste, el de los mayores, el grupo social más numeroso de aplicación de la ley, ese en el que los resultados serán más inmediatos. Pero hay miles de personas dependientes, que han perdido su autonomía física o mental hablan de más de un millón.

La atención a la dependencia, el cuarto pilar del Estado del Bienestar, es el reflejo de la sensibilidad de las sociedades de mayor nivel de riqueza a unas necesidades derivadas de problemas humanos muy claros, en parte consecuencia de enfermedades o dependencia en su sentido más amplio, y en parte derivada de envejecimiento. Es el avance imprescindible para evitar que profesionales tengan que dejar sus carreras por atender a sus padres, dar la oportunidad de desarrollarse fuera de casa a madres que ahora tienen que estar atadas a un hijo discapacitado... No sólo son 1.200.000 las personas que se estiman dependientes, sino que son 1.200.000 núcleos familiares o sociales que van a verse ayudados a vivir algo mejor.

Pero, ¿sabéis por qué no se ha hecho al respecto el ruido que merece la noticia? No es porque este Gobierno haya dejado de perpetrar las bochornosas campañas de publicidad institucional, al más puro estilo “¡Que pasaría si nunca pasase nada!”. Mérito del que nadie se ha hecho eco. (¿O no recordáis esas campañas publicitarias del Ministerio de Zaplana sobre los 100 euros de más a los pensionistas al inicio del año? (Encargadas a la empresa de Miguel Ángel Rodríguez, otro centrista de pro)). La razón de que esta ley haya pasado desapercibida es que los dos grandes partidos la votaron a favor. Hecho casi único esta legislatura y que en vez de realzar la importancia de la ley, mutila su repercusión.

Esta ley es tan necesaria y tan acertada que ni siquiera a nadie se le ocurrió una crítica a la Ley de Dependencia, tan burda como esa de “Las mujeres que estén en un consejo de administración no se sabrá si es que valen o es por cuota” (Esta la he oído yo) aplicable a la de igualdad. Esta ley no tiene pegas. Bueno, sólo una, la de la incertidumbre de si va a responder a las expectativas que los ciudadanos conscientes de este problema hemos puesto en ella. Si no funciona, si se oirán críticas. Seguro.

Termino recordando que estos 47 artículos que componen la ley son un avance único en Europa, casi pionero en el mundo y que en España ha pasado “de puntillas”. Igual habría que haber incluido algo “picante”, una ayuda especial a De Juana Chaos como dependiente (por inanición) para que la sociedad hubiera conocido al detalle la mejor ley que en la historia un Gobierno le dio a su sociedad, a su sociedad del bienestar. Gracias.