Esperpento Navarro.
Para el análisis de la manifestación del sábado pasado he necesitado cerca de una semana. Aún me froto los ojos junto a lo más “sensato” y coherente de la sociedad española después de ver a los carlistas (que todavía existen) manifestándose contra la entrega de Navarra a Euskadi.
Seguramente no entenderéis el motivo. Creo que nadie lo sabe, ya que ningún agente político ha dicho que Navarra vaya a ser anexionada por la comunidad vasca. Sólo lo saben Federico, Pedrojota y Acebes y son ellos los que se lo están contando al vulgo. Es un secreto que han descubierto y que han compartido con la falange y los carlistas y por eso todos ellos se manifiestan juntos en amor y compaña. La convocatoria fue un gran evento, acudió hasta la centrista Esperanza Aguirre, preocupada a 400 kilómetros de distancia por la inminente anexión de Navarra a Euskalherria.
Ironías al margen, la manifestación y su parafernalia, incluida la cobertura de nuestra Telemadrid, es el colmo de la infamia. No sé si definirla como una “manifestación preventiva” o una “manifestación fantasma”. Al final creo que la definiré como una ocurrencia electoralista que se apareció en la mente del presidente navarro para demostrarle a todo su pueblo que será la Agustina de Aragón de Navarra. Realmente UPN sólo tenía como objetivo fidelizar a lo más rancio y más movilizable de la derecha navarra (además de carlistas y falangistas) y salir un poco en la tele. (¡Que malo es para un político pasar desapercibido!).
Supongo que el sentido del ridículo de los que estuvieron en la manifestación del pasado sábado habrá estado muy activo durante toda la semana. La perspectiva del tiempo pasado, una semana, debe haber hecho sentirse abochornados a los que se manifestaron contra la anexión. La guinda del cinismo sería que dentro de unos años (cuando Navarra siga siendo Navarra, salvo que los propios navarros deseen el cambio) afirmar que gracias a esa manifestación se salvó la autonomía de la Comunidad Foral. No me extrañaría nada.
Personalmente, me da bastante igual si Navarra es Euskadi, se une a Francia o la anexiona Aragón o Andorra. Lo que sí me gusta es que las cosas estén como están ahora, es decir, como los navarros quieran. Ellos también tienen el poder de la Autodeterminación, cada cuatro años ,como los vascos. A nadie se le olvide que entre las preferencias de los navarros están aquellos que votan a partidos anexionistas en ayuntamientos del oeste de la Comunidad Foral. Quizá sea ese el miedo que ha actuado como espoleta para la convocatoria de la manifestación, el miedo a que los navarros decidan contra el PP.
Para el análisis de la manifestación del sábado pasado he necesitado cerca de una semana. Aún me froto los ojos junto a lo más “sensato” y coherente de la sociedad española después de ver a los carlistas (que todavía existen) manifestándose contra la entrega de Navarra a Euskadi.
Seguramente no entenderéis el motivo. Creo que nadie lo sabe, ya que ningún agente político ha dicho que Navarra vaya a ser anexionada por la comunidad vasca. Sólo lo saben Federico, Pedrojota y Acebes y son ellos los que se lo están contando al vulgo. Es un secreto que han descubierto y que han compartido con la falange y los carlistas y por eso todos ellos se manifiestan juntos en amor y compaña. La convocatoria fue un gran evento, acudió hasta la centrista Esperanza Aguirre, preocupada a 400 kilómetros de distancia por la inminente anexión de Navarra a Euskalherria.
Ironías al margen, la manifestación y su parafernalia, incluida la cobertura de nuestra Telemadrid, es el colmo de la infamia. No sé si definirla como una “manifestación preventiva” o una “manifestación fantasma”. Al final creo que la definiré como una ocurrencia electoralista que se apareció en la mente del presidente navarro para demostrarle a todo su pueblo que será la Agustina de Aragón de Navarra. Realmente UPN sólo tenía como objetivo fidelizar a lo más rancio y más movilizable de la derecha navarra (además de carlistas y falangistas) y salir un poco en la tele. (¡Que malo es para un político pasar desapercibido!).
Supongo que el sentido del ridículo de los que estuvieron en la manifestación del pasado sábado habrá estado muy activo durante toda la semana. La perspectiva del tiempo pasado, una semana, debe haber hecho sentirse abochornados a los que se manifestaron contra la anexión. La guinda del cinismo sería que dentro de unos años (cuando Navarra siga siendo Navarra, salvo que los propios navarros deseen el cambio) afirmar que gracias a esa manifestación se salvó la autonomía de la Comunidad Foral. No me extrañaría nada.
Personalmente, me da bastante igual si Navarra es Euskadi, se une a Francia o la anexiona Aragón o Andorra. Lo que sí me gusta es que las cosas estén como están ahora, es decir, como los navarros quieran. Ellos también tienen el poder de la Autodeterminación, cada cuatro años ,como los vascos. A nadie se le olvide que entre las preferencias de los navarros están aquellos que votan a partidos anexionistas en ayuntamientos del oeste de la Comunidad Foral. Quizá sea ese el miedo que ha actuado como espoleta para la convocatoria de la manifestación, el miedo a que los navarros decidan contra el PP.
La manifestación se descataloga por sí misma, el motivo, los lemas, las compañías... A mi me llenaría de vergüenza. Habiéndonos tomado una semana para coger perspectiva la sensación aumenta por momentos. El resto de grupos parlamentarios deberían organizar una contra el “bombardeo kosovar sobre Getafe”. Para empatar a ridículos.