Va de iglesias.
Llevamos un par de semanas viendo por la tele sin cesar, monjes budistas birmanos saliendo a manifestarse contra el poder establecido, dictatorial, parece ser. Ahí los ves, con sus trajes naranjas, con su tranquilidad y marchando valientemente frente a los soldados oficialistas.
Llevamos un par de semanas viendo por la tele sin cesar, monjes budistas birmanos saliendo a manifestarse contra el poder establecido, dictatorial, parece ser. Ahí los ves, con sus trajes naranjas, con su tranquilidad y marchando valientemente frente a los soldados oficialistas.
Una estampa bastante inusual e impensable en otras latitudes.
Un bonito ejemplo para otras religiones que no se han caracterizado por colocarse del lado de la rebeldía. Y estoy pensando fundamentalmente en la católica, por cercanía. ¿Alguien recuerda que a lo largo de la historia la Iglesia católica haya participado en alguna revolución o levantamiento popular, del lado de los que sufren, en otro bando que no sea el opresor o de la indeferencia? La querencia de los mandos eclesiásticos que reflejan nuestro credo, no es otra que la de estar del lado del poderoso.
¿Os imagináis a Rouco Varela encabezando una manifestación a favor de la democracia… hace 35 años? Yo no.
Había, supongo que hay, una canción de estas de guitarras y misa que decía algo así como: “…Señor, Señor mi Dios identifícate con nosotros, no con la clase opresora que exprime y devora a la comunidad, sino con el oprimido, con el pueblo unido sediento de paz…”. Si fuese verdad, ¡cuánto más estaríamos los cristianos identificados con la jerarquía católica!
Muchas veces y sobre todo últimamente, la “jerarquía” se mete en política, más allá de la ética y la moral, con intenciones torticeras: bandera, educación, libertad sexual, el uso del preservativo… Me merece mi más sentida reprobación. Pero puede ser que alguien piense que eso es igual de inmoral que levantarse políticamente contra un Gobierno establecido, por muy dictatorial que sea.
No obstante los cambios de criterio y la flexibilidad de la cúpula eclesial católica se explican con la capacidad camaleónica del Vaticano que puede probarse en hechos tales como que al obispo de Pekín lo consensúa con el Gobierno chino.
Pero no me quiero desviar. El artículo tenía una pauta positiva, ¡qué no se pierda!. Aplaudamos a los bonzos birmanos y dejemos lo de la Conferencia Episcopal Española para el juicio de los justos.
Y además…mientras tanto se descubre que la detención de la cúpula batasuna el pasado viernes, fue en un edificio propiedad del episcopado vasco en la localidad guipuzcoana de Segura.
Demasiados sumandos para seguir creyendo en la jerarquía eclesiástica; española y mundial.