jueves, enero 22, 2009

Juegos de espías.

Aun me parece increíble. Llevo varios días amaneciendo con la radio, (una vez superado el drama de Ramón Calderón) diciendo cosas que no parecen tener mucho sentido.

Cuenta que se sospecha que el consejero de Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, ha organizado un equipo dedicado a realizar investigaciones privadas. Se dice que el cometido del equipo de ex miembros de los cuerpos del Estado, pastoreado por el expolicía Marcos Peña, es recabar información sobre la corrupción en los Ayuntamientos socialistas. ¡Ay! Pero se le fue la mano. Entonces, investiga que te investiga dijo, pues vamos a espiar a mi compañero del despacho de al lado, a alguien del Ayuntamiento de Madrid, a Ignacio Prada… para tener a la gente ocupada.

El caso es que lo que empezó para espiar a socialistas ha continuado con denuncias de seguimientos y espionajes a varios militantes del PP y su entorno: el vicepresidente Ignacio González, el vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, el exconsejero Alfredo Prada, destituido por Esperanza Aguirre por 'marianista' y al presidente de Caja Madrid cuya cabeza quiere la presidenta de la Comunidad.

Lo triste, lo que va más allá, es que todo esto se encuadra en el estercolero en el que se ha convertido la lucha por el poder en Cajamadrid. Esa institución financiera que es la cuarta de España, según algunos rankings, que dice en su nombre y en su objeto corporativo que tiene algo de misión social.

No sé que es más duro… si pensar que juegan con la institución sin ánimo de lucro que maneja el dinero de millones de españoles o lo del “juego de espías”… no lo sé. Dudo.

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